Ahora que estoy jubilado, que tengo tiempo, quiero plasmar y compartir mi visión del mundo que me rodea, a través de mis experiencias diarias; aplicando la visión de mi experiencia, que necesariamente es mucha. Veo que mis intereses y mi visión de las cosas no ha cambiado mucho, desde que comencé este blog hace 20 años. Lo que ha cambiado, y no a mejor, es la situación del mundo que me rodea.
Thursday, July 13, 2006
POBRES RIAS BAIXAS
"Vamos a la playa", mi frase favorita de las tardes de verano. No es la primera vez; en realidad ya fui en Junio unas cuantas veces. En Julio sólo fui una tarde fresca en la que estábamos solamente los valientes y los incondicionales.
"Vamos a la playa". A las 5, hace mucho calor (casi habría que decir musha caló, por la caló que hase). Carabana hasta Areas, aunque llegamos pronto. Aparcar, ‘that’s the question’. Coches que salen de la carretera de la playa, coches que entramos -¿Se marcharán?- No; venían de vuelta porque no había donde meter un coche más. Cogimos el penúltimo sitio en el último aparcamiento –más bien solarcito a salvo “todavía” de construcción-Nuestros amigos, que iban en su coche aparcaron en el quinto pino, monte arriba, al lado de una grúa-símbolo inequívoco de otra casa....más.
La playa, la duna, bien , como siempre, con su preciosa arena “blanca Rías Baixas”y su vegetación. Una pulcra pasarela de madera hace menos fatigoso avanzar por la arena. Muy cómodo. Y luego la playa, ¿La playa? ¿Dónde está la playa? Sombrillas, toallas, cabezas, piernas culos pecholobos, tetas, bañadores, bikinis, monokinis, bolsas, botellas de agua, ...... ¡Un trocito de areeeena! Cha chá cha cha cháaaaaaaaa cha, cha chá cha cha cháaaaaaaaa ...... Como en el anuncio de la tele. Casi voy con el palo de la sombrilla en ristre, como Don Quijote con la lanza, para cazar el solarcito playero.
Nunca he visto tanta gente en esta playa y he venido muchas veces y a muchas horas. Lógico. La carretera está encajonada entre casas e incluso edificios –Combarro, Raxó, ¡qué horror la entrada de Raxó!-. La zona parece una plantación de grúas en algunos sitios. Más plazas para turistas, más gente.
¿Resultado? Si construyen todo lo que los grandes “tiburones” de las finanzas se rumorea –o más bien, se sabe – que quieren construir, esto será un nuevo Torremolinos o Benidorm, quizás sin torres de 30 pisos.
Dicen que Florentino, ese que dejó el Madrid lleno de galácticos forrados y cansados de correr tras la pelota, FADESA, algunos famosos exfutbolistas y alguna otra gente de posibles planean construir 300.000 viviendas en la costa de Galicia. ¿Se lo van a consentir? ¿Se lo vamos a consentir? ¿No vamos a escarmentar en piel ajena –aunque vecina? ¿Dejaremos que nuestra cada vez menos verde costa se asfalte, encemente y alicate hasta que solo quede el campo de golf de A Escusa como resto arqueológico de verdor galaico? ¿ dejaremos que venga tanta gente que ya no le interese venir a nadie, porque la costa será como cualquiera de las ciudades de las que vienen los turistas, en hora punta? ¿Dejaremos que el turismo de calidad –vamos, el que da euros- deje de venir porque esto ha dejado de ser exclusivo, cómodo, bonito,grastronómicamente estupendo..., hasta convertirse en masificado, opresivo, vulgar, McDonalizado?
Y entonces ya no tendrá remedio. No tendremos playas, ni verde, ni personalidad, ni siquiera gastronomía. Seremos uno de tantos enclaves turísticos muertos de puro éxito. Lugares de turismo de alpargata –de gentes que también tienen derecho a ir de vacaciones, por supuesto, pero para la industria no será lo mismo. Y para nosotros, pobres nativos que no sacamos nada de esto, salvo los atascos, será la tristeza de ver nuestro paraíso convertido en desierto de hormigón. Y para los empresarios y trabajadores del sector será el descubrir que les han matado la gallina de los huevos de oro.
Entonces los Florentinos y FADESAS y exfutbolistas y demás especuladores, que habrán hecho, a cuenta de nuestro paraíso, más dinero del que puedan contar, se irán a trillar otro sitio. Eso sí, irán de vacaciones a algún lugar al que el capital, que no entiende de belleza, ni de patria, ni de equilibrio ecológico, ni de “marisco da ría”, ni de futuro, ni de nada que no sea el “beneficio máximo inmediato”, no haya llegado todavía. Siempre habrá un paraíso para ellos. Aparte del fiscal, por supuesto.
"Vamos a la playa", mi frase favorita de las tardes de verano. No es la primera vez; en realidad ya fui en Junio unas cuantas veces. En Julio sólo fui una tarde fresca en la que estábamos solamente los valientes y los incondicionales.
"Vamos a la playa". A las 5, hace mucho calor (casi habría que decir musha caló, por la caló que hase). Carabana hasta Areas, aunque llegamos pronto. Aparcar, ‘that’s the question’. Coches que salen de la carretera de la playa, coches que entramos -¿Se marcharán?- No; venían de vuelta porque no había donde meter un coche más. Cogimos el penúltimo sitio en el último aparcamiento –más bien solarcito a salvo “todavía” de construcción-Nuestros amigos, que iban en su coche aparcaron en el quinto pino, monte arriba, al lado de una grúa-símbolo inequívoco de otra casa....más.
La playa, la duna, bien , como siempre, con su preciosa arena “blanca Rías Baixas”y su vegetación. Una pulcra pasarela de madera hace menos fatigoso avanzar por la arena. Muy cómodo. Y luego la playa, ¿La playa? ¿Dónde está la playa? Sombrillas, toallas, cabezas, piernas culos pecholobos, tetas, bañadores, bikinis, monokinis, bolsas, botellas de agua, ...... ¡Un trocito de areeeena! Cha chá cha cha cháaaaaaaaa cha, cha chá cha cha cháaaaaaaaa ...... Como en el anuncio de la tele. Casi voy con el palo de la sombrilla en ristre, como Don Quijote con la lanza, para cazar el solarcito playero.
Nunca he visto tanta gente en esta playa y he venido muchas veces y a muchas horas. Lógico. La carretera está encajonada entre casas e incluso edificios –Combarro, Raxó, ¡qué horror la entrada de Raxó!-. La zona parece una plantación de grúas en algunos sitios. Más plazas para turistas, más gente.
¿Resultado? Si construyen todo lo que los grandes “tiburones” de las finanzas se rumorea –o más bien, se sabe – que quieren construir, esto será un nuevo Torremolinos o Benidorm, quizás sin torres de 30 pisos.
Dicen que Florentino, ese que dejó el Madrid lleno de galácticos forrados y cansados de correr tras la pelota, FADESA, algunos famosos exfutbolistas y alguna otra gente de posibles planean construir 300.000 viviendas en la costa de Galicia. ¿Se lo van a consentir? ¿Se lo vamos a consentir? ¿No vamos a escarmentar en piel ajena –aunque vecina? ¿Dejaremos que nuestra cada vez menos verde costa se asfalte, encemente y alicate hasta que solo quede el campo de golf de A Escusa como resto arqueológico de verdor galaico? ¿ dejaremos que venga tanta gente que ya no le interese venir a nadie, porque la costa será como cualquiera de las ciudades de las que vienen los turistas, en hora punta? ¿Dejaremos que el turismo de calidad –vamos, el que da euros- deje de venir porque esto ha dejado de ser exclusivo, cómodo, bonito,grastronómicamente estupendo..., hasta convertirse en masificado, opresivo, vulgar, McDonalizado?
Y entonces ya no tendrá remedio. No tendremos playas, ni verde, ni personalidad, ni siquiera gastronomía. Seremos uno de tantos enclaves turísticos muertos de puro éxito. Lugares de turismo de alpargata –de gentes que también tienen derecho a ir de vacaciones, por supuesto, pero para la industria no será lo mismo. Y para nosotros, pobres nativos que no sacamos nada de esto, salvo los atascos, será la tristeza de ver nuestro paraíso convertido en desierto de hormigón. Y para los empresarios y trabajadores del sector será el descubrir que les han matado la gallina de los huevos de oro.
Entonces los Florentinos y FADESAS y exfutbolistas y demás especuladores, que habrán hecho, a cuenta de nuestro paraíso, más dinero del que puedan contar, se irán a trillar otro sitio. Eso sí, irán de vacaciones a algún lugar al que el capital, que no entiende de belleza, ni de patria, ni de equilibrio ecológico, ni de “marisco da ría”, ni de futuro, ni de nada que no sea el “beneficio máximo inmediato”, no haya llegado todavía. Siempre habrá un paraíso para ellos. Aparte del fiscal, por supuesto.
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