Tuesday, June 30, 2020

TO CORONAVIRUS: THE MOST POWERFUL BUG

Today I’ve been locked in my place – quite fortunate to have a garden, which is treasure these days- for three weeks. This means that you, super tiny nanobug, have changed the lives of 46 million people in my country.  You are commonly believed to have been born in a remote town in China, because some careless animal sellers sold infested wild animals for human consumption, not a highborn guy, are you? 
You have already scared the whole world, 8 billion people, because you have the power, the skill of replicating yourself by the billions or just cannot avoid it; spreading your countless replicas quietly, silently, quickly around this global world, taking advantage of the amazing human mobility in very short periods of time.   
You have the ability to decide whether you are going to use humans as unnoticed deliverers to expand your domain, with your unaware army of symptomless citizens; or force them to quarantine at home for 2 or 3 weeks, when the infection shows mild signs; or, ultimately, send them to hospital or even kill them by causing extreme health conditions.   
You, tiny nanobug, which can only be observed by using a powerful microscope, have the muscle to paralyze all the world, and even overpower the most powerful who intended to keep their businesses running in spite of your threat.  You, mighty nanobug, who have all the scientists in the world toiling together, to find the therapy that will hopefully be able to end your victorious worldwide campaign. 
Has anybody in history ever owned such colossal authority?   

LO QUE IMPORTA


Resulta que viene un bichito invisible y nos da un revolcón de realidad.  De repente nadie se acuerda de Messi, CR7 o los múltiples ídolos de la tv el cine, youtubersinfluencers y demás.  No digo que jugar al fútbol como unos o interpretar como otros no tenga mérito – perdonadme que no hable de los/las influencers -.  No digo que no requiera un montón de talentoesfuerzo y habilidad; aparte de proporcionarnos momentos de alegría, diversión, entretenimiento y evasión de la, a veces, dura realidad; pero están muy sobrevalorados.   
No penséis que estoy siendo oportunista.  Hace años que, cansado de la cantinela de los lunes de mis alumnos de la ESO: “eres del Barsa o del Madrí, de Messi o de Cristiano?”; un día les hice un cálculo por el último salario conocido – si es que se conoce todo – de C. Ronaldo: “¿Os parece justo que un futbolista gane en un mes lo que cuesta mantener este instituto durante un año, incluyendo el sueldo de 80 profesores y personal de servicios y gastos de funcionamiento?"  Pues no les extrañó. 
Y resulta que ahora llevamos unos días en los que los ídolos y héroes del país son el personal de los hospitales y ambulatorios, los camioneros, la gente que trabaja en los supermercados, los agricultores y ganaderos, los farmacéuticos y los científicos que esperamos creen una medicina o una vacuna que nos salve o nos libre del dichoso coronavirus.  Porque estos son los imprescindibles, los que nos “salvan la vida”.   
No, no exagero nada.  Sin los avances científicos que han creado las medicinas, sin los sanitarios que saben cómo aplicarlas y cuidar a los enfermos y tratar de prevenir que enfermemos, sin los productores de todo tipo de materias básicas – comida, medicinas, ..- y, por otra parte, los servicios complementarios, pero imprescindibles en este caso, como la policía que tiene que evitar comportamientos insolidarios - esto da para un escrito aparte -, el ejército que presta apoyo en innumerables cuestiones básicaslos voluntarios que llevan comida y apoyan a los mayores para que non tengan que salir, o que no pueden etc.
 ¿Cuánta gente quedaría en el mundo al final de esta crisis?  Ni idea.  Eso sí, estoy seguro de que el problema de la superpoblación y del calentamiento global estarían totalmente superados.  Y las condiciones de los supervivientes prefiero ni imaginármelas.