Wednesday, February 26, 2025

La dudosa separación de poderes


Estamos en plena discusión sobre la separación de poderes y la supuesta e inadmisible injerencia del poder ejecutivo en el judicial. Que si la fiscalía del estado no es independiente – como si lo hubiera sido alguna vez, dado que lo propone el gobierno de turno -, que si los jueces no son independientes porque están presionados, o porque tienen ideología y no se la dejan en casa cuando van a trabajar, etc. Además, llevamos años considerándonos uno de los países avanzados más mezquinos y corruptos del mundo, y el parlamento se ha convertido, en los últimos años, en una taberna de barrio marginal, dado el burdo nivel dialéctico de muchas de sus señorías.

 

Sin embargo, parece que tenemos competencia poderosa, ya que el país considerado guardián de la democracia mundial acaba de elegir a un presidente que, tras no gustarle los resultados electorales hace 4 años, “instó a sus partidarios a marchar hacia el Capitolio", y lo asaltaron cual tribu apache; aparte de nombrar jueza del tribunal supremo a una magistrada afín, que resolverá a su favor – favor por favor – en caso de que sus ilegalidades o delitos lleguen al máximo organismo judicial.

 

En caso de que todo esto no fuese suficiente para plantearse si esto es democrático, resulta que el segundo de su gobierno, Elon Musk, parece actuar como plenipotenciario en sus atribuciones. Tiene carta blanca para hacer todo lo que le parezca efectivo para “ahorrar en personal” o “adelgazar la administración”, que es un tema recurrente de los liberales. Puedo estar de acuerdo, porque también hay partes de la burocracia de mi país que eliminaría o reduciría por inútiles y poco efectivas, o que directamente estorban el normal desarrollo de la vida; pero lo que está haciendo este individuo es eliminar los empleados de algunas agencias gubernamentales que sí están haciendo su labor. Entre otras cosas, investigar actuaciones empresariales o financieras de dudosa legalidad llevadas a cabo por las empresas del señor Musk; el hombre más rico y, ahora, más poderoso del mundo. “Soy rico y poderoso ¿cómo se atreven a meterse conmigo, aunque sea en cumplimiento de la ley?” parece ser la idea del personaje.

 

Hace cerca de tres siglos que Montesquieu estableció la separación de poderes, para que ejerzan de contrapeso entre ellos y evitar abusos. Es decir que, si un gobernante tiene la capacidad de anular los contrapesos, de manipular los poderes en su beneficio, deja de ser un país democrático, porque puedes hacer lo que te convenga, aunque no sea legal. Es como ser “inviolable”, pero con poder real, no como el rey. Pues si esto es así, podría resultar que los guardianes de la democracia occidental – en los países de sus aliados asiáticos del golfo no importa, mientras vendan petróleo- acabasen gobernados por una suerte de bolivarianos, como tanto les gusta decir a nuestros políticos de derechas. Eso sí, capitalistas con clase, no zafios comunistas como en Venezuela.

 

Pues vayamos pensando en nuestro futuro, porque tenemos muchos/as admiradores/as de Trump desesperados por coger el poder, a tenor de los discursos que escuchamos a diario: “nuestra obligación en estos momentos es echar a Sánchez del gobierno...”, dijo un inepto portavoz recientemente. Lícito interés, pero me gustaría oír de vez en cuando una propuesta de lo que va a ser de los ciudadanos. No quiero un Trump y un Musk trabajando para ellos mismos y su curia, sin que les importe un bledo las consecuencias para la gente de a pie.



Friday, February 07, 2025

Los nuevos dioses

 Siempre ha estado claro quienes mandaban en el mundo; los que tenían poder para ello. Y para tener poder el dinero es muy útil, porque puede comprar casi todo, incluso la dignidad de las personas.

Lo que pasa es que  normalmente los ricos de verdad, los milmillonarios como se denominan ahora, solían disfrutar de su influencia en la sombra, manejando las estructuras de poder con sus hilos de dinero, como quien maneja marionetas. Sin embargo, en los últimos años, los multimillonarios han dejado de ser anónimos; en parte por los medios de comunicación y, en parte porque a muchos de ellos que les gusta aparecer y mostrar su riqueza, su poder y exhibir sus posesiones y su supuesta vida glamurosa. Digo supuesta, porque, en muchos casos, detrás del glamour se esconden diversas miserias humanas y éticas.

El último episodio de este tipo de exhibición se acaba de producir durante la campaña electoral en Estados Unidos. Un líder sin ningún tipo de escrúpulos para mentir, prometer, engañar, intoxicar, amenazar y exhibir el más absoluto desprecio por la gente, ha alcanzado el poder; votado en muchos casos por gentes humildes, que non son conscientes de la farsa, ya que su nivel cultural no da para interpretar los mensajes y ver, detrás de frases simples con falso amor patriótico, el verdadero interés del líder y sus compinches: SU propio interés.

Poseen los medios de comunicación, dinero a espuertas y van a tener a su disposición los impuestos de los ciudadanos para dedicarlo a desarrollar los campos que más les importan, aquellos en los que han hecho y están haciendo su propia fortuna: la tecnología, las armas, las materias primas importantes y los medios de comunicación que les permiten manipular a las masas con su desinformación - bueno, con la información que les interesa a ellos, aunque sea totalmente falsa-. En cuanto a los servicios públicos, abolidos, no producen beneficios financieros.

Pero si esto es grave, más grave es que utilicen el mundo como su propiedad y a las personas como  esclavos. Para ellos no existe el cambio climático, porque perjudica sus intereses - el petróleo sigue siendo el gran negocio -, los derechos humanos valen solo si les conviene, e incluso pretenden regular los mercados a su favor, aún siendo liberales en el sentido moderno del término, que no tiene nada que ver con la libertad sino con "los mercados se autorregulan" -curiosamente siempre a favor de los que poseen más capital-. Por otro lado, la independencia de los países es relativa, dependiendo de sus intereses.

La guinda del pastel libero fascista y supremacista es el hecho de que se permitan ignorar absolutamente a varios millones de personas, porque sus amigos quieren disponer de un trozo de tierra que lleva ocupado por ellos, los Palestinos, durante siglos, hasta que la mayor parte les fue usurpada por una controvertida decisión política tras la 2º guerra mundial, para solucionar el problema de los judíos en Europa, dejándoles dos trocitos para vivir hacinados y subvencionados, sin posibilidad de desarrollarse, y del que llevan erradicándolos durante décadas. Un pueblo sin estado, sin ejército, sin derecho a conservar su pequeño terrritorio, aunque " en 1947 la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 181, en la que se decidió dividir Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, con la ciudad de Jerusalén bajo control internacional-". 

¿Dónde está el estado Palestino? ¿Vale para algo la ONU, si hay países que pueden vetar y saltarse gratis sus resoluciones y normas? Pues esta especie de teocracia donde reina el dios Trump rodeado de sus socio apóstoles financieros acaba de decidir echar a los palestinos que sobrevivieron al holocausto televisado - díganme vds qué es bombardear a un pueblo sin capacidad defensiva -  a los países limítrofes, como si les estuviera diciendo "os paso estas ovejas, que me molestan para hacer un resort para mis colegas".

En resumen, un gobernante que decide sobre países, personas, vidas y derechos a su antojo, saltándose todas las normativas que se han desarrollado durante décadas para regular la convivencia pacífica entre las naciones y evitar guerras e injusticias y abusos, que son siempre injusticias. Y, si no estás de acuerdo, te pongo aranceles ¿Para cuando la cabeza de caballo en la cama?