Soy profesor, lo he sido durante unos 43 años, por eso tiene mucho
sentido el título.
Siempre tienes dudas de como llevarás la jubilación, después de tanto tiempo con la vida organizada en torno al trabajo y tantas horas de dedicación. Por cierto, lo de que los profesores tenemos un horario corto y cómodo es un “bulo” total. Damos 18-20 horas de clase, tenemos un par de guardias, que ahora hay que hacer porque los centros son, además de educativos, una mezcla de guardería, centro de día para adolescentes con múltiples problemas físicos y psicológicos y, demasiadas veces, algo similar a un reformatorio.
También hay tutoría con padres, con alumnos, claustros, reuniones de departamento, consejos escolares…. Después nos vamos a casa ¿Se acabó la jornada? Pues no, todavía queda preparar clases, contestar a los mensajes de Abalar – la plataforma de contacto con los padres -, corregir ejercicios o exámenes y hacer cursos online o presenciales en torno a variados temas: bullying, igualdad, resolución de conflictos, programaciones, primeros auxilios, innovación educativa, evaluación y las múltiples cuestiones relacionadas con la implementación de las TICs: informática, manejo de plataformas para poner faltas, notas, comunicarse con los padres, nuevas pizarras digitales, plataforma para compartir ejercicios o creación de contenidos para EDIXGAL; que ya veremos lo que dura, porque los países más adelantados ya han llegado a la conclusión de que el ordenador es un buen complemento y herramienta de aprendizaje, pero no funciona si es la única. Demasiada pantalla tienen ya nuestros adolescentes y muchos mayores también.
Y, por si esto les parece poco, en los últimos años la administración nos ha regalado más burocracia: plan de recuperación de pendientes, plan de repetidores, informes individualizados, etc.…. Yo no me explico cómo nos las arreglábamos hace años sin todo esto para sacar adelante generación tras generación de graduados en ESO y Bachillerato, muchos de los cuales son brillantes profesionales en los más diversos campos de la ciencia, la empresa y todo tipo de profesiones que nos facilitan nuestra vida diaria: fontaneros, carpinteros, dependientes, mecánicos, fruteros ….
Por todo esto, la primera conclusión tiene que ser inevitablemente que el yo jubilado se siente mucho más descansado; y ni era consciente del cansancio. Por otra parte, tengo tiempo para mis aficiones: para mis coros, mi natación, bicicleta y hasta para ver más a mi familia. Para leer más y viajar un poco. También espero organizar un club de lectura en enero, si no me falla la institución que me lo ofreció.
Y por supuesto, para escribir estas reflexiones y espero que comentarios sobre obras literarias, series, películas y, por supuesto, sobre la vida actual. No soy inmune a lo que está sucediendo a mi alrededor y en el mundo: las guerras, las desigualdades, el matonismo de los poderosos – países y personas -, los predicadores disfrazados de políticos, periodistas, youtubers, líderes .. que nos están vendiendo la destrucción de nuestro espacio vital y de nuestra sociedad sin la más mínima vergüenza, a mayor beneficio propio.
No tendré tiempo, pero haré lo que pueda. Sin morderme la lengua, sin la cínica cortesía parlamentaria – que ya se han cargado los parlamentarios -, y con sentido del humor y retranca cuando sea posible.
Para empezar, creo que ya está bien.