En el país de 'vuelva usted mañana', que inspiraba la pluma de Larra, destilando sobre el papel, en forma de tinta, la mala uva que le producía este país chapucero,
burocratizado e ineficaz, seguimos funcionando, casi dos siglos después,
exáctamente lo mismo.
Hace exactamente 23 meses que hicimos un contrato de compra de un terreno para dos casas. Hicimos una entrega para reservar el solar, a la espera de hacer unas gestiones en el Catastro para adaptarlo a la superficie actual y que todo fuese '
pulcramente legal'. Acabamos de recoger la escritura de compraventa en el notario. ¿Cómo puede llevar tanto tiempo?
Vas al pasante de notario (este primer notario no lo vi ni en foto) y le dices que habrá que ir al registro para ver la situación de la propiedad; 'no hace falta, tengo aquí todos los testamentos y está todo muy claro. Ya lo podéis inscribir vosotros'. Genial, pienso. En una semana seremos propietarios. Ya podemos empezar a hacer funcionar al arquitecto y en un par de años tenemos casa. Pobre infeliz, ingenuo.
Antes de hacer la escritura hacemos la modificación catastral para que no haya problemas en el registro. 'Si la diferencia no es superior al 10 por ciento, no hace falta', dice una señorita. 'Depende del Registrador', dice una señora más veterana. Nunca puedes estar seguro de que todo está bien.
Tras cuatro meses de maduración de los papeles en el Catastro, nos 'colamos' a donde se corta el bacalao; es decir, donde están los técnicos que hacen que nuestras propiedades estén debidamente registradas, que se adapten a la realidad (aunque creo que todavía tiene más de
catástrofe que de Catastro, por las inexactitudes que contiene). Siete ordenadores y ninguna persona tras ellos. Al final aparece un técnico que, de casualidad, conoce a uno de nosotros y nos soluciona la papeleta en unos días. La eterna cantinela, si conoces a alguien todo es mucho más fácil.
Ya está todo listo, ya podemos comprar, ya tenemos planos, en unos meses ya
estamos construyendo......................., Pobres ilusos. Pasa el sufrido vendedor de la parcela en su coche y me dice un adiós raro, como de cabreado. Se para. Voy hacia él y le veo la cara de desesperación. 'Acabo de mandar al pasante del notario al
carajo y llevé los papeles a otro lado', me dice pálido de ira. 'Dice que tenemos que hacer un "Expediente de Dominio"- Maldita palabra. Abogados, juzgados, pleitos tengas y los ganes; maldición. 'Estos paisanos son la leche', me dice el pasante
estresado, al que hace cuatro meses le dije: 'Habrá que llamar al Registro para ver como está'. No le recuerdo la respuesta, pero pienso, claro que pienso, 'serás mamón ¿ no te lo dije yo?' Pero a estas alturas ya he madurado, y he aprendido que o aprendes a encajar todo o la palmas por
sobredosis de sorpresas. Ni me inmuto.
Pregunto qué hay qué hacer y me lo cuenta. Abogado, presentación de papeles en el juzgado, convocatoria de posibles herederos - de una herencia de 1934- al juzgado, publicación en le Boletín Oficial de la
Provincia (Coño, donde se publica tu nombre si no pagas las multas municipales, o si eres moroso ¿Alguien lee eso ?) Me comentan que puede durar un año la gestión. Con suerte, claro.
El bueno del vendedor va a un abogado que le había recomendado el pasante del notario - esto me da
yu yu, mal
fario. Pasan los meses- unos 5 - y no se sabe nada. Y otra vez el conocido/a que te dice: 'Si
queréis os miro cómo está lo vuestro, trabajo en el juzgado'. 'Te lo agradecería'. 'Me dicen que allí no hay ningún expediente con este nombre ¿Por qué no me consigues el número?' Allá vamos al pobre vendedor que quiere que veamos cómo llama al abogado porque piensa que ya no nos fiamos. 'Está ocupado, me llamará dentro de un rato y luego te llamo'.
El rato fue de unos 10 días. Vamos a verlo otra vez. 'Llevo una semana que ni duermo', dice sintiéndose culpable de que nosotros tengamos que esperar por culpa de todos los burócratas ineficaces que no acaban de arreglar sus papeleos. 'El abogado no me llamó y no me cogía el teléfono, tuvo que llamarlo mi hijo y engañarlo, para llegar a él', dijo como quitándose un enorme peso de encima -el pobre seguía sintiéndose culpable de la jeta burocrática.
En fín, cambio de abogado. Este lo conocemos, nos agilizará las cosas,...Pués no. Tampoco vamos a culparle de que tuviese que ir a cuidar a un pariente enfermo y nos hiciese perder otros dos meses, pero, hombre..... un poquito de por favor! Ya casi vamos mereciendo un poco de suerte. Y entonces te topas con la justicia. Hay unos plazos. Tienes que presentar la documentación, convocan a los herederos, tienes que publicarlo en un periódico y en el Boletín Provincial - por cierto, otra vez pedir ayuda a 'alguien', porque eran vacaciones y estaban muy ajetreadas - ¿estrés en la Diputación? Muy difícil -claro, se lo mandan en disquete y tienen que cortar y pegar - qué ajetreo! Cuando 'alguien' lo supo apareció al día siguiente. Y no os creais que 'alguien' era alguien muy importante, que vá.
Lo más impresionante de la justicia son los plazos. "una vez publicado, los aspirantes tienen 10 días para presentar sus alegaciones. Una vez pasado el plazo, el interesado aportará la documentación necesaria ........., luego el juzgado contestará en un plazo de 5 días". Los plazos en un juzgado son unidireccionales, sólo afectan a los querellantes, no afectan al fiscal ni a su señoría. Por lo menos es lo que nos pasó. Los cinco días se convirtieron en 5 meses, por lo menos. Pero bueno, sólo nos llevó 15 meses. Algo que tendría que haberse resuelto en 3 a 6 meses -contando con la lentitud normal de nuestra justicia.
Ahora tocaba pasar a otra instancia. El Registro. Una pobre mente corriente como la mía, piensa que el registrador ( también conocido, por nosotros, como Dios, porque sabes que está, pero nunca lo ves. Lo único que te hace sentir su presencia es que ves a los empleados entrar en su oficina como haciendo una reverencia ¡ Serán imaginaciones mías!) tiene un mapa donde figuran las parcelas y la registra a nombre del comprador. Soy un simple. El registrador tiene una anotación donde figura una finca de 1934, que medía unos 4000 metros. Luego va anotando los trozos que se van vendiendo por su superficie, no hay mapa. Pero como mapa tiene que haber, te mandan al Ayuntamiento a pedir una "justificación de no-necesariedad de segregación" (¡toma nombre¡).
Tras tan largas y laboriosas gestiones -ya íbamos aprendiendo a coger los atajos que la fortuna nos ponía en el camino, no todo íban a ser inconvenientes, alguien nos daba acceso a la arquitecta encargada de redactar el documento de impronunciable nombre. Mi compadre de finca, consiguió una cita con la señora arquitecta para un jueves; pero yo, que ya había llegado a la conclusión de que había que ser pesado, para engrasar la maquinaria burocrática, pasé por la oficina y la secretaria, pensando que me había confundido de día, me recibió- con mala cara, ya que no era la hora y parece que tenía que preparar algo urgente- y yo, que me ví sin pensarlo delante de la persona que tenía que resolver la papeleta, me agarré a la oportunidad como una lapa (Síntesis de frases gloriosas):
yo: "Esto ya está segregado, está en el mapa del ayuntamiento".
Funcionaria: "El ayuntamiento no tiene mapas, tiene vistas aéreas"
Yo: "Bueno, pues en la vista aérea, que curiosamente coincide con el mapa del Catastro y del Sixpac, figura la parcela".
Func.: "Presénteme los documentos notariales y catastrales para estudiarlo, ahora tengo prisa".
Yo-que también tenía prisa por acabar con las gestiones: "¿Pero me va a decir Vd. que una parcela que tiene nº de registro catastral, nº de parcela municipal, que paga sus impuestos anuales y que figura en el mapa del Catastro y en la vista aérea del concello no existe?"
Func:"He hablado con el secretario del concello y me dice que una no-necesariedad de segregación implica un expediente de segregación" - es decir, convocar a todos los propietarios de la finca original y hacer una segregación, teniendo en cuenta que en la finca original ya hay construidas, al menos tres casas y las parcelas están separas por cercas y pagan, cada una sus impuestos y están registradas en el catastro. Esto es el problema de tener tantas administraciones: todas tienen que parecer imprescindibles y, a tales efectos, tienen que darte la lata para justificar su función.
¿Saben cual fue el final del proceso? Nos fuimos al registro y le propusimos- una vez explicada la tragicómica situación- "¿Admitirían Vds. un documento que diga que la finca tiene nº de registro catastral, nº de parcela municipal, paga impuesto, etc....-es decir, que no existe, pero existe-?" Lo aceptaron. El documento lo redactamos mi vecino y yo- los compradores-, y cuando el pobre vendedor fue a entregarlo, tuvo que ir a casa y pasarlo a máquina, porque había una palabra que no le gustaba a la aparejadora ¡Que sensible!
Sólo perdimos 2 años haciendo todas estas gestiones. Y digo solo, porque soy consciente de que si no fuésemos personas con una cierta preparación y no hubiésemos aprendido los atajos de la administración, nos hubiese llevado mucho más tiempo.